CAPÍTULO II:
Estoy tan emocionada que el viaje se me pasa volando. Quincy va hablándome casi todo el rato de Los Ángeles, donde me alojaré, en casa de un amigo suyo. Me explica cosas sobre Estados Unidos y el mundo de la música, y me habla del futuro que ha pensado para mí.
- En esta nueva vida que vas a empezar ahora, y que llevarás durante los próximos meses.- me cuenta.- Serás famosa. Vivirás con lujo, tratarás con celebridades y, si tenemos suerte y sacas un buen sencillo pronto, los paparazzi empezarán a perseguirte.
>> No debes dejarte llevar por las malas influencias, tipo drogas, alcohol, etc. Son la pérdida de una vida.- son algunos de los consejos que me da.
- ¿Cómo se llama el amigo tuyo con el que estaré?- pregunto.
- Michael.- responde él con una sonrisa. Ese nombre significa mucho para mí; sin embargo, me recuerdo que el Estados Unidos habrá miles de hombres que se llamen Michael. Quincy continúa.- De eso quería hablarte. Verás, mi amigo es una persona muy especial.
- ¿Es joven?
- Tiene 20 ó 21 años, creo. Verás, mi amigo vive en una situación muy difícil; su padre lo trata muy, pero que muy mal. No te preocupes, te llevo al sitio donde mejor estarás.- se apresura a tranquilizarme al ver mi cara asustada.- Su familia, excepto su padre, es muy amable.
- ¿Crees… que me aceptarán bien?- empiezo a tener dudas respecto a mi estancia.
- Estoy segurísimo. De verdad, Blanca, te llevo al mejor sitio.-me promete.- Pero verás, mi amigo es una persona que se siente muy solo.
- Así que, ¿me llevas a casa de alguien que es maltratado por su padre y que está deprimido?- le reprocho.
- ¡No! Michael es la persona más alegre del mundo entero. Estoy seguro de que os llevaréis genial. Pero verás, aunque sea muy alegre y dulce, Michael se siente muy, muy solo. Cuando le conozcas te darás cuenta de que su situación no le permite tener amigos…
- ¿Por qué?
- Ya lo verás. Sólo quiero que le trates bien y que le hagas un poco de compañía, ¿de acuerdo? Yo te he hecho un favor, ahora tú me harás este a mí, ¿te parece bien?
- Claro que sí.-digo, aunque empiezo a dudar interiormente de las verdaderas intenciones de Quincy. ¿Qué es lo que realmente pretende? ¿Cómo será su amigo? Sólo alcanzo a imaginarlo, de acuerdo con su nombre, como a Michael Jackson…
Por supuesto que accedo. Es el paraíso. Mis padres me conceden el viaje, haciéndome prometer que regresaré pronto a verles. Además, ya casi soy mayor de edad, sé arreglármelas bien sola y me encanta ser independiente. ¡Esto es genial!
De pronto, todo es muy rápido: vuelvo corriendo a casa a hacer mi equipaje, llamo a todos mis amig@s para despedirme, me doy de baja en el instituto…
Y a la mañana siguiente me encuentro diciéndoles adiós a mis padres por la ventanilla del avión que me llevará a California, sentada junto a Quincy Jones en la primera clase.
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