Me sumerjo en la cálida agua llena de burbujas, una vez que el jacuzzi de mi baño está lleno. Al otro lado de la pared escucho a Michael ducharse, tarareando alguna canción que no puedo identificar. Yo, al contrario que él, prefiero pasar un largo rato en remojo, para relajarme del viaje de ayer… y porque nunca antes me había bañado en un jacuzzi.
Después de largos 30 minutos disfrutando del agua, salgo y me seco con toallas perfumadas a vainilla. ¿Es que todo es perfecto en esta casa? Me seco el pelo y me miro al espejo; soy rubia, con los dorados cabellos largos y ondulados, brillantes y finos. Mis ojos son marrón claro, y hay gente que dice que tienen tonos verdosos, aunque yo nunca he conseguido verlos. Mis labios son rosados y bien definidos, mis cejas finas y mi piel blanca y lisa. La mayoría de la gente dice que tengo un cuerpo 10; delgado y esbelto, pero con curvas. Aunque la verdad es que, si hay algo que me encanta de mi cuerpo, además de mis piernas, son mis manos; manos femeninas de pianista, largas y finas, con uñas bonitas sin necesidad de ser pintadas. La verdad, nunca me he quejado de mi aspecto, pero ahora que estoy en una casa, rodeada de famosas diosas de ébano, tres chicas morenas, preciosas y con estilo, la verdad es que me siento un tanto mísera. ¿Cómo voy a lograr atraer la atención de Michael sin un despampanante aspecto? Porque vamos, si él tuviese que elegir entre Brooke Shields, Naomi Campbell, alguna de sus hermanas o yo, me parece que saldría bastante mal parada.
Me visto con unos vaqueros y una camiseta sencilla; después de todo, creo que estaremos toda la mañana en casa.
Se me para el corazón cuando abro la puerta de mi habitación para ir en busca de Michael y le encuentro allí, junto a la puerta, sentado sobre la moqueta del suelo, mirando al techo. Sonríe al verme salir.
- Oh, por fin. Creí que te iba a tener que estar esperando toda la eternidad.- me dice, incorporándose y quiñándome un ojo. Creo derretirme, me sonrojo mucho y logro decir:
- ¿Llevas mucho tiempo aquí?
- No.- me tranquiliza.- Más o menos, 20 minutos.- me alarmo, y él suelta una carcajada al ver mi expresión.
- ¡Lo siento…!
- ¡No pasa nada!- ríe él, pasando un brazo por mi cintura como si nada… Como si nada, pero lo ha hecho. Me derrito en sus brazos, quisiera que me siguiese abrazando durante horas y horas….
- Quincy llegará mañana por la tarde.- me informa Michael, sacándome de mi ensueño.- Así que tenemos casi dos días para hacer lo que tú quieras.- sonríe.
- Mm… No sé, me da igual.
- Podemos ver la cuidad, jugar a algo, ver una película, conocer a mi amigos… Lo que a ti más te apetezca.
- Estoy aún cansada por el viaje y el cambio de hora… Me gustaría quedarme en casa, ¿es posible?- pregunto tímidamente. Michael sonríe.
- Claro que sí. Podemos hacer lo que tú quieras.
- Gracias. Me encantaría sentarme y que… no sé, hablemos, algo tranquilo... Estoy bastante cansada, creo que por el cambio horario.- sonrío con timidez. Realmente, es lo que más me apetece. Sentarme junto a Michael, saber cosas de él, escuchar su voz.
- Ok. Pero mejor vamos a mi habitación, mis hermanos son muy cotillas.- sonríe con picardía, sonrojándose un tanto. Me he dado cuenta de que es muy, muy tímido, pero yo también lo soy cuando estoy con él. Siento que todo me da mucha vergüenza si estoy con él. Echo de menos España, mis padres, mis amigas; me siento extraña, pero sorprendentemente a gusto allí. Como si me conociesen de toda la vida.
- Vale…- murmuro. Michael me mira con profundidad y me conduce a su habitación.
Sentados en su cama, hablamos de todo: la infancia, nuestros gustos (sorprendentemente parecidos), nuestras familias, la música… Michael es la persona más agradable y tímida que he conocido nunca. Me cuenta que Quincy, además de su productor musical, es como su padre.
- … ya que mi padre biológico, Joseph, me odia.- murmura, apesadumbrado, bajando la cabeza. No le pregunto por qué, sólo me inclino sobre él y le abrazo, dirigiéndole una sonrisa de ánimos. Él levanta la mirada y me sonríe también, dándome las gracias en silencio, con sus ojos dulces, hermosos y profundos. Es entonces cuando, en mi interior, me atrevo a reconocer que estoy enamorada de él nada más conocerle.
Jaja!! Blanca, amiga, creo que te has confundido! Has subido otra vez el capítulo anterior jaja! Besos!
ResponderEliminarAy Dios mío, Adia!! Jajaja muchas gracias!! Donde tendré la cabeza?? :P aquí dejo el capítulo verdadero jajaja! Un beso guapa, y gracias!:)
ResponderEliminarTranquila, yo soy mil veces más despistada que tú, seguro... a eso no me gana nadie :P
ResponderEliminarVoy a leer el capítulo verdadero ahora.. besos!